sábado, 23 de mayo de 2009

texto sonoro

. Morfosintaxis del lenguaje sonoro
El texto sonoro es el soporte físico o psicofísico de los mensajes es decir el soporte de los contornos sonoros. Un texto es ante todo una construcción sintáctica concebida como combinación de al menos dos elementos en una microcadena.


Las unidades narrativas que componen el texto sonoro (radiofónico), contempladas desde la perspectiva del lenguaje cinematográfico y, en el marco del modelo de construcción narrativa trazado por Lotman (1979) en su obra "Estética y semiología del cine", estratifican los elementos narrativos en cuatro niveles:
1º El plano sonoro compuesto por unidades mínimas independientes con significación semántica (sonido signo) articuladas en una microcadena sonora.
2º La secuencia sonora compuesta por la combinación de unidades semánticas que forman una línea secuencial: sintagma, equivalente a la palabra en el lenguaje oral. La yuxtaposición de planos sonoros da origen a las secuencias sonoras.
3º El programa o formato de programación surge de la reunión de unidades de frase en microcadenas (sintagmática de unidades sonoras). El programa nace cual estructura encadenada de significantes (plano y secuencia) en una serie lineal ordenada en el tiempo.
4º El tema está constituido sobre el principio de la frase y recoge la información del suceso objeto de la emisión radiofónica.
Simplificando esta relación estructural de los elementos del texto, se podría decir que el relato radiofónico es un texto que narra sucesos. Esquemáticamente la narración radiofónica en un conjunto de niveles de significación, superpuestos a modo de estratos que se definen serialmente.
Los elementos sonoros que conforman los textos audiovisuales de naturaleza fílmica, televisiva o digital son la voz, los efectos, la música y el silencio. El elemento más sencillo del sonido es la voz humana que puede adoptar diversas formas y maneras:
* Una persona que se dirige a la cámara.
* Un locutor que cuenta una historia sin aparecer en la escena (voz en off).
* Mientras se ve un rostro en silencio una voz narra los pensamientos de un personaje.
* Un dialogo entre personajes reales que son recogidos por la cámara.
Los efectos nacen de la mezcla de sonidos procedentes del ambiente, la acción, y la manipulación sonora mediante reverberación, coloración o distorsión. La música puede aparecer como acompañamiento de la narración visual y locucional (de fondo) y puede variar desde un acompañamiento melódico hasta una música imaginativa e incidental capaz de provocar evocaciones diversas. Los efectos de audio pueden ser producidos por diversos instrumentos musicales tales como campanillas, timbales, violines con los que es posible imitar sonidos tales como chirridos, golpes secos, lloriqueos, etc. El sonido musical se produce por las vibraciones de los instrumentos y sus cualidades son el tono o altura que vendrá determinado por el número de vibraciones por segundo: a más vibraciones corresponderá un sonido más agudo o alto y a menos un sonido más grave o bajo; la intensidad que responde a la amplitud de las vibraciones y va en proporción directa con el volumen del sonido, produciéndole más fuerte o más suave; y el timbre que distingue la calidad del sonido, según la voz o instrumento que lo produzca.
La duración del sonido depende del tiempo. Sonido y duración son los elementos esenciales de la música. La melodía nace cuando un texto sonoro intenta expresar una idea estética. El ritmo musical se produce por la sucesión regular o variada de acentos en el tiempo, así como por las combinaciones que se pueden llevar a cabo con las diferentes duraciones de los sonidos. La tesitura es la altura propia de cada voz o cada instrumento. La armonía surge de la unión y combinación de sonidos simultáneos y diferentes, pero acordes. El fraseo se produce en la ejecución una pieza musical cuando se deslindan los periodos de la composición delimitados por una cadencia que tienen sentido propio (frases). El movimiento viene delimitado por la velocidad de ejecución de la obra musical (compás). La orquestación está determinada por el número de instrumentos que intervienen en la ejecución de la obra musical.
El silencio posee un poderoso valor dramático y nunca debe percibirse como un fallo del sonido. Un silencio prolongado puede sugerir ideas y sensaciones relacionadas con la muerte, la desolación, la desesperación, la quietud, la esperanza, la paz, etc. Un silencio repentino después de un ruido produce un efecto difícil de soportar y un ruido repentino tras un prolongado silencio produce mucha tensión en el espectador


Semántica sonora
El énfasis sonoro permite modificar la atracción estética y el significado del sonido. Millerson (op. cit., pág. 427 y 428) sugiere la posibilidad de manipular los volúmenes relativos de los sonidos para lograr efectos dramáticos acentuando determinadas fuentes sonoras o variando su intensidad de acuerdo con la situación. En la realización imaginativa este experto en realización televisiva propone tres recursos psicosemánticos:
a) Elegir ciertos sonidos naturales asociados para crear una ilusión de la realidad (el canto del gallo sugiere amanece).
b) Distorsionar intencionadamente la realidad para crear fantasía y estimular la imaginación (la nota del pitido de un cisne sugiere un vuelo por el aire).
c) Por abstracción, el tono y el ritmo de los sonidos pueden evocar ideas y emociones sin que haya una referencia directa con el fenómeno natural (música de filmes, bandas sonoras de dibujos animados, etc.)
Millerson propone nueve usos básicos de los textos sonoros en el marco de los mensajes multimedia:
1. Real para transmitir información directamente.
2. Ambiental para determinar un lugar.
3. Sonido interpretativo para evocar ideas, pensamientos y sentimientos.
4. Simbólico para recalcar lugares, ambientes o acontecimientos.
5. Imitativo de las acciones de un sujeto o de los fenómenos que ocurren a los objetos.
6. Identificador que lo relaciona con personas o sucesos.
7. Rememorativo de otros escuchados anteriormente.
8. De enlace para unir escenas o acontecimientos.
9. De montaje para producir efectos especiales.
Cuando se oyen conjuntamente dos o más sonidos, se observa a menudo que se relacionan mutuamente para causar un efecto emocional:
* La armonía general sugiere plenitud, belleza, acuerdo y organización.
* La discordia general transmite desequilibrio inseguridad, falta de acabado, inquietud, fealdad, irritación.
* Las diferencias marcadas de volumen, ritmo, etc. crean variedad, complicación, ampliación de efecto y énfasis individual.
* Las similitudes notables evocan igualdad, homogeneidad, masa y fortalecimiento del efecto (pág. 431).
Beltrán (1991) en su obra titulada "La ambientación musical", realiza un interesante estudio sobre los estados anímicos que pueden producir diversos textos musicales en función de características tales como el timbre, la tesitura, la armonía, el fraseo, el movimiento, la orquestación y el ritmo. La siguiente tabla recoge los resultados de tan sugerente investigación.

texto impreso

Llamamos 'texto', en general, a cualquiera de estos cuerpos de lenguaje, bien sea que estén configurados con palabras, bien sea con imágenes, bien sea con sonidos no verbales, bien sea con diagramas, etc. Muchas veces, y desde un cierto punto de vista muy particular, los textos suelen distinguirse según el soporte físico en que se hallen inscritos. Hablamos así de texto cinematográfico, por ejemplo, para referir­nos a aquellos cuerpos de lenguaje que se transmiten y/o perciben mediante el sistema del cine; llamamos texto oral-presencial a aquellos cuerpos de lenguaje que, en las comunicaciones cotidia­nas interpersonales, se transmiten y perciben directamente me­diante ondas acústicas y luminosas, etc. Y, para el caso de este trabajo, llamamos texto impreso a aquellas piezas de lenguaje que se inscriben en la tecnología de imprenta, tales como libros, fo­lletos, revistas, boletines, etc. (más adelante se precisarán és­tas y otras distinciones relativas a lenguajes y medios).

FUENTES DE TRANSCRIPCION

] El propósito de una transcripción es producir un texto que sea: (a) fiel a lo que se predicó, y a la vez, (b) comprensible y agradable en formato escrito.
[2] La fidelidad supone que no cambiamos el mensaje y que respetamos el estilo peculiar de las predicaciones.
[3] La comprensibilidad supone que evitamos las peculiaridades de la lengua hablada que resultan fatigosas o innecesarias en la lengua escrita. Por ejemplo, cuando hablamos tendemos a repetir demasiado o usamos muletillas. Una buena transcripción "alivia" el texto de modo que se entiende mejor lo que se lee, y es más agradable leerlo.
Presupuesto de tiempo
[4] Una pregunta que interesa a todos es cuánto tiempo requiere hacer una transcripción. Aunque eso cambia de persona a persona y de unos archivos de audio a otros, parece sano tener este presupuesto: cada minuto de audio requiere entre seis y doce minutos de trabajo. Es difícil hacerlo en menos de seis minutos y que quede bien hecho--aunque algunos colaboradores nuestros han alcanzado niveles de calidad y eficiencia asombrosos, así que la última palabra no está dicha ;-)
[5] En el caso de las homilías, la duración del audio varía mucho, pero se puede hablar de un promedio de 11-12 minutos. Eso quiere decir que transcribir una homilía a la semana implica que uno necesitará unas dos horas por semana. Para lograr efectos a largo plazo, todos requerimos una dosis de organización de tiempo y de bastante generosidad. Los frutos, eso sí, quedan a la vista, ¡y se van sumando!
¿Qué debo verificar al hacer una transcripción?
[6] La ventaja que este tema tiene para todos es que aprender a escribir mejor es algo muy apreciado y útil en toda circunstancia. A medida que mejoras tu redacción estás mejorando tu capacidad comunicativa.
[7] Teniendo en cuenta lo ya dicho en el propósito general hay cuatro puntos que requieren atención en cada transcripción.
• Ortografía
• Puntuación y Redacción (gramática)
• Distribución de Párrafos
• Cotejo de Citas y palabras en otras lenguas

Digamos algo sobre cada cosa.




Ortografía
[8] En cuanto a la ortografía, nuestro aliado es el diccionario, por supuesto. La Real Academia de la Lengua Española tiene una , por ejemplo. Otra posibilidad es usar primero un un procesador de palabra que tenga corrector de ortografía incorporado y sólo cuando el texto está corregido, copiarlo y pegarlo en el wiki. Eso puede hacerse fácilmente con Microsoft Word, que está instalado en muchos computadores. O si no tienes o no quieres usar este Word, existe, que es gratuito; se le pueden instalar diccionarios y entre ellos, español, claro está.

Gramática
[9] En cuanto a puntuación y gramática, hay buenas páginas en Internet. Refresca lo básico en . Una obra más sintética para dudas "rápidas" es . Pero el mejor ejercicio es mejorar la cantidad y calidad de nuestras lecturas. Al fin y al cabo un texto escrito está para ser leído y por ello lo que mejore nuestra calidad de lectores nos hará también mejores escritores.
Párrafos
[10] En cuanto a la distribución de párrafos, pido que sigamos el criterio más extendido hoy, que es el estilo llamado "minimalista," o sea: frases breves y párrafos breves.
[11] Incluso si tiene que partir en dos o en tres una frase larguísima del archivo de audio, es mejor partirla, respetando el sentido, que dejar textos interminables. En los tiempos que corren nadie o casi nadie se devuelve a leer algo si no lo ha entendido a la primera vez. Y si eso le sucede dos veces en un mismo texto lo más probable es que lo abandone del todo.
[12] Algo semejante hay que decir con los párrafos: evitemos al máximo párrafos de más de diez o doce renglones. Es algo simplemente visual pero ayuda extraordinariamente. Una transcripción con aspecto de "muro de letras" desanima fácilmente.
[13] Entre un párrafo y el siguiente usamos dos ENTER, o RETORNOS, de modo que veas que tu texto transcrito queda como está este texto que lees.

Verificación de Citas
[14] Una de las riquezas del texto escrito son las citas bíblicas o de otros autores. Pocas personas graban en su memoria las citas bíblicas que oyen; en cambio, la naturaleza más reposada del acto de leer facilita un encuentro más profundo con el contenido que se ofrece y con sus fuentes. Una buena transcripción debe facilitar esa labor, que es altamente apreciada, sobre todo por aquellos usarán nuestras transcripciones para preparar sus propias catequesis o sermones.


Detalles finales: cómo hacer realmente útiles nuestros textos
[17] Este es un ejemplo de lo que debe ir al principio de cada homilía transcrita:
Fecha: 19990319
Título: San Jose, varon justo
Original en audio: 24 min. 23 seg.
[18] Una transcripción es un esfuerzo sostenido que no debe perderse. Hacemos transcripciones para que sean instrumentos útiles en manos de nuestros lectores. Ese criterio de utilidad hay que tenerlo muy presente porque de algún modo gobierna todo. Un texto con mala ortografía es un texto escasamente útil: nadie lo pasará así a un boletín parroquial, por ejemplo, pues tendría que editarlo largamente antes de publicarlo. Por el contrario, un texto bello, bien escrito, bien distribuido, bien titulado, es como una invitación a la lectura, y detrás de la lectura va el poder de la Palabra de Dios. Esa es nuestra meta y al respecto hay unos cuantos detalles finales que marcan la diferencia entre un texto simplemente escrito y un texto realmente útil.

Título
[19] No olvidemos poner el título en las homilías. Este título no es el nombre que tiene la homilía en la lista (como decir: "bo33001a"), sino una frase, normalmente hecha por ti, que ves que sintetiza el mensaje.
[20] Los títulos no deben tener tildes ni eñes, aunque con eso violemos reglas ortográficas. La razón de esto es que esos títulos luego serán utilizados en un sistema de radio por internet que no admite caracteres acentuados.

Original en Audio
[21] En este renglón de las transcripciones de homilías se coloca el tiempo de duración de la homilía en audio en minutos y segundos con el mismo criterio que encontramos en la página correspondiente a cada homilía: número de minutos, un espacio, "min." (en minúscula y con punto), otro espacio, número de segundos, otro espacio, "seg." (en minúscula y con punto).
Atención: ya no es necesario, como lo era en Wetpaint,
que el "original en audio" quede como un hipervínculo o link
que lleva a escuchar la homilía misma.
El texto
[22] Hay que atender al correcto uso de las comillas. Una cita textual va en comillas (así de sencillo) incluso si se trata de una parte de un versículo.
[23] Los textos los escribimos con el tipo de letra normal. No hay por qué poner todo en itálicas (cursivas) o todo en negritas. Reservamos usualmente las itálicas para frases o expresiones de varias palabras, y las negritas para conceptos que son muy importantes y que prácticamente se están definiendo en el texto mismo.
[24] Gracias por los créditos, pero no incluimos ni "Fray Nelson Medina" ni el nombre de quien hizo la transcripción en las versiones que publicamos.

FUENTES I.P.A. PARA TRANSCRIPCIONES FONÉTICAS




PHONETICS y PHONÉTIQUE son unas fuentes especialmente diseñadas para aquellas personas que tengan que hacer transcripciones fonéticas de inglés y francés con frecuencia.
PHONETICS permite escribir las transcripciones fonéticas del idioma inglés de una manera cómoda, fácil y rápida.
El sistema de uso es muy sencillo, no se precisa para su utilización controlador de teclado ni programa adicional, ya que he sustituido las combinaciones de acento circunflejo + vocales (que nunca se utilizan en inglés ni en español) por los distintos signos fonéticos.
Así por ejemplo, si usted teclea el acento circunflejo seguido de una "e", obtendrá el signo fonético shwa en lugar del esperado / ê /.
Además esta fuente posee las marcas de acento primario y secuandario, así como los dos puntos en forma triangular para marcar las vocales largas.
Por supuesto, se puede también escribir con ella inglés y español sin tener que cambiar para ello a otra fuente.
Si pincha en el enlace de más abajo accederá a un documento en el que se muestran las combinaciones de teclas que se utilizan para producir los diferentes signos fonéticos y verá ejemplos de transcripciones fonéticas escritas con esta fuente, así como una imagen con todos los caracteres presentes en la fuente, apareciendo los signos fonéticos específicos resaltados. También obtendrá una versión de demostración de la fuente plenamente operativa, pero en la que he incluido en algunos signos la leyenda DEMO. Si quiere adquirir una versión de PHONETICS en que no aparezca esa leyenda, deberá adquirir la fuente. El precio es económico, lea más abajo para detalles.
IMPORTANTE: El archivo está en formato comprimido tipo ZIP a fin de que ocupe menos espacio y se descargue más rápidamente. No olvide que una vez descargado el archivo, deberá descomprimirlo utilizando un programa como WinZip. Si dispone de Windows XP, el programa anterior no es necesario pues este sistema operativo tiene soporte para paquetes comprimidos.
Recuerde también que para poder leer la guía necesitará tener instalado en su ordenador un programa gratuito visor de archivos pdf como Acrobat Reader o GsView.

PHONÉTIQUE funciona de manera diferente a la fuente anterior, todas las teclas mantienen su comportamiento habitual en ella, no he alterado ninguna combinación de teclas, puesto que el idioma francés utiliza el acento circunflejo y la diéresis.
Por tanto usted podrá utilizar la fuente para escribir normalmente español, inglés y francés.
Para obtener los diferentes caracteres fonéticos he creado una plantilla de Word que, una vez instalada en su sistema, le permitirá introducir en el texto los signos fonéticos mediante la pulsación simultáneamente de dos teclas

GRAFIA

grafía
1. f. Signo o conjunto de signos con que se representa por escrito un sonido o la palabra hablada:
la grafía "p" corresponde a un sonido bilabial oclusivo sordo.
º

TRANSCRIBIR

1 Copiar un escrito trasladándolo a un sistema de escritura distinto
2 Copiar o reproducir un texto en otro lugar
3 Representar sonidos de manera gráfica mediante un sistema de signos determinado
transcribir
tr. Copiar [un escrito].
Escribir con un sistema de caracteres [lo que está escrito en otro].

denominaciones femeninas y profesionales

El acceso de la mujer a profesiones, oficios o cargos durante mucho tiempo reservados a los hombres está produciendo un incremento progresivo de aceptación de la moción genérica; sin embargo, este proceso está resultando lento, confuso y difícil, tan lento y trabajoso como la propia incorporación de las mujeres a los espacios profesionales. Demasiado a menudo se mezcla con argumentos difusos o falaces: algunos nos advierten de que jueza suena mal, o de que la arquitecto y la médico se revisten de prestigio social o profesional añadido, frente a la arquitecta y la médica.
Se complica este proceso, sin duda en marcha y definitivamente imparable, a causa del fenómeno coincidente por las circunstancias de ambigüedad que plantea el hecho de que la denominación femenina (médica, concejala, jueza...) pueda referirse, todavía hoy (¿y hasta cuándo?), tanto a la profesional que ejerce directamente por sí misma, de pleno derecho, como a la mujer que mantiene relación con el hombre, no siempre exclusivamente su esposa: además de los siempre citados regenta, médica, jueza, Salvador Fernández Ramírez (1987, 60) recogió jurisconsulta en Bretón de los Herreros y un curioso canóniga en Pío Baroja (Los recursos de la astucia), como 'mujer a la que visita el canónigo con frecuencia'.
Acaso sea hora ya de aceptar la necesidad de preferir en nuestra sociedad, unánimemente, los femeninos de las profesiones ampliamente ejercidas por las mujeres actuales y futuras, incluso la magistrada, la concejala, la ministra, la presidenta, la senadora, la diputada y la jueza, que tanta oposición encuentran aún. No acabo de entender la afirmación rotunda de García-Posada:
Es ridículo que el folleto de marras [Recomendaciones para el uso no sexista de la lengua] nos disuada de decir "el senador Teresa" o "el diputado Elena", proponiéndonos "la senadora" o "la diputada" como alternativa, porque esta alternativa no existe.
Tal alternativa sí existe, y se ejerce ya de manera habitual, con escasos titubeos. Constantemente encontramos hoy en la prensa escrita y oral ejemplos abundantes: ministra, viceministra (para designar a las secretarias de Estado), directora general, magistrada, embajadora, candidata, alcaldesa, diputada, presidenta, primera ministra, secretaria de estado, gobernadora civil, etc.
Perita es, desde luego, un caso especial, por la coincidencia con el diminutivo de la fruta. El diccionario académico en su última edición recoge ya perito y perita como adjetivo de dos terminaciones, con la advertencia "Ú. t. c. s." En una segunda acepción, como sustantivo, recoge el m. y el f.: "persona que en alguna materia tiene título de tal, conferido por el Estado". Y en tercera acepción, dice también correctamente "persona que" y no como era usual en ediciones anteriores, indebidamente, "El que..."
Jueza ofrece todavía ciertas dificultades. Tenemos en español algunas palabras femeninas terminadas en -z, como nuez; aunque muchos hablantes ignoran que existe en nuestra lengua la forma también femenina menos divulgada nueza, de etimología discutida, 'planta herbácea vivaz, de la familia de las cucurbitáceas', según el diccionario académico. Pienso yo que podemos elegir entre la juez y la jueza, aunque son muchos aún los que rechazan la segunda forma, incluso algún LIBRO DE ESTILO. Valentín García Yebra en ABC, viernes 20 de agosto de 1993, p. 46, en un erudito artículo «Sobre títulos femeninos», bajo el epígrafe TRIBUNA ABIERTA, aludía —utilizo el pretérito verbal conscientemente, pues han pasado ya dos años y medio, mucho tiempo para estos asuntos— ampliamente a ambas posibilidades y acababa así:
No hay, pues, ningún motivo para añadir a "juez" la "a" feminizante. Sin ella, puede ser vocablo femenino. Y tal adición innecesaria rebaja y vulgariza una palabra tan noble.
Como en otros casos ya comentados, no puedo entender la reflexión final: ¿Por qué se rebaja y vulgariza la palabra al añadirle la "a" feminizante? ¿Qué tipo de razonamiento intelectual o gramatical encierra tal afirmación? ¿No se tratará, una vez más, de una inconsciente obsesión de tradición androcentrista?
Necesario es reconocer que en la prensa actual muchos prefieren el uso de la juez; pero parece posible la jueza, reforzado por el plural las juezas, mejor que las jueces, ahora que son muchas las mujeres que ejercen esta profesión. Emilio Alarcos (1990, 3) consideraba ya en 1990 normales la catedrática, la médica y la jueza, femeninos refrendados por la propia Academia. Álvaro García Meseguer (1994, 78) advierte que en la promoción número 41, la del año 1991, salieron 221 jueces, de los que el 51,1 % eran mujeres, exactamente 113; y que precisamente los trece jueces destinados a la Comunidad de Madrid —entre ellos su propia hija— fueron mujeres.
Lázaro Carreter, en reciente entrevista firmada por Joaquín Vidal y publicada en EL PAÍS, el viernes 9 de febrero de 1996, considera que la palabra jueza es gramaticalmente incorrecta —previamente el entrevistador le había aplicado los adjetivos «horrenda e innecesaria»— y añade: «La verdad es que se introdujo [en el diccionario académico] antes de que yo fuera director y no tengo la menor idea de quién la trajo. ¿Arquitecto-arquitecta, abogado-abogada? Bien. Pero jueza es realmente espantoso y estamos intentando llegar a un acuerdo para eliminarla del diccionario».
A Martínez de Sousa (1996, 292b-293a) le extraña la renuencia en la utilización de la forma jueza, y afirma: «Servirá de poco que incluso políticamente se pida de la Academia mayor atención al género femenino si, después de que implante las formas correspondientes, estas quedan sin uso».

escritura de numeros

No utilice signos de puntuación para separar millones, millares y centenas. Hágalo —si fuera necesario— dejando un espacio libre, sobre todo si se trata de números de documentación, direcciones, etc., aunque últimamente hay una tendencia a eliminar ese espacio.
Ejemplos: DNI 28030880; Montevideo 1250; 50000 perso-
nas

Sólo mantenga el uso de puntos y comas cuando se trate de escribir cifras de dinero.
Ejemplos: $ 25.436,50; U$S 15.067,05

Los números decimales —que pertenecen al Sistema Métrico Decimal— se separan con una coma.
Ejemplos: 4,5 m; 125,70 kl; 26,35 kg

En nuestro idioma, las fechas se escriben así: día, mes, año.
Ejemplos: 13 de agosto de 1974

Por ningún motivo corte una cifra al final de la línea.
Es preferible agregar o quitar una palabra para que la cifra quepa entera en esa línea o en la siguiente.

No escriba nunca veinticinco por cien, diez por cien... El nombre del número ciento (100) sólo se apocopa delante de sustantivos: cien personas, cien vehículos, etcétera.
En los otros casos, deberá escribir veinticinco por ciento, diez por ciento y ciento por ciento.
Una de las pocas excepciones a esta norma lo constituye la expresión argentino cien por cien.
Para la designación de reyes, papas, siglos, etc., emplee números romanos. No escriba siglo 20, Alfonso 12, Juan 23, en lugar de siglo XX, Alfonso XII, Juan XXIII.
No mezcle palabras con cifras o signos: es un error escribir 20 mil; quince %, en vez de 20000 o veinte mil; 15% o quince por ciento.
Cuando deba escribir la hora, conviene utilizar un punto entre "horas" y "minutos" y la letra h (con punto) como abreviatura de horas, que es el signo internacional moderno.
Ejemplos: 12.30 h; 22.45 h; 00.30 h.

Los signos a.m. y p.m. (abreviaturas de "ante meridiano" y "post meridiano") son considerados vulgarismos y debe evitarse su uso que, en nuestro país, no tiene razón de ser, ya que tenemos los 24 husos horarios, sin necesidad de aclarar si nos referimos a antes o después del mediodía.
Ejemplos: 10.15 h; 22.15 h.

Los números del 16 al 19 pueden escribirse en una o en tres palabras (forma ésta algo anticuada) pero, desde el 20 hasta el 30, se escriben en una sola palabra y, desde el 31 en adelante, se escriben en tres palabras, salvo los múltiplos de diez.
• • Ejemplos: dieciséis (o diez y seis); diecinueve (o diez y nueve); veintiuno, veintitrés, veintinueve; treinta y uno, treinta y siete; cincuenta y cinco, ochenta y nueve; cuarenta, sesenta, noventa.
La Real Academia acepta indistintamente las formas 25º (vigésimoquinto) aniversario, lo mismo que 25 (veinticinco) aniversario; sección 5ª (quinta) o sección 5 (cinco).
Y a propósito de ordinales, conviene aclarar que el circulito que se coloca junto al número cardinal —7º— no es un cero ni un cerito, sino una letra o volada, que en los femeninos se convierte en una a volada (7ª).
Los números cardinales —como sustantivos— tienen singular y plural: el dos, los doses; el cuatro, los cuatros; el seis, los seises... y, aunque su uso no sea muy frecuente, conviene tenerlos en cuenta al redactar un texto.
Los cardinales 200 y 300 pueden escribirse indistintamente de dos formas: doscientos-docientos; trescientos, trecientos, pero, respecto del número 600, sólo se acepta la grafía seiscientos, ya que no está admitida la forma seicientos.
En los cardinales, el género gramatical lo determina el término genérico, de manera que la Generación del 80 equivale a decir la Generación del "año" 80; pagan el 10 es lo mismo que pagan el "día" 10; está detenido en la 4a., significa está detenido en la "seccional" 4a.
Los cardinales simples carecen de variación de género, es decir que 7 (siete), 26 (veintiséis), 93 (noventa y tres) pueden designar sustantivos femeninos o masculinos.
Son excepciones a esta regla los números uno/a, doscientos/as, trescientos/as, que se acomodan al género del sustantivo al que se refieren.
Ejemplos: siete hombres-siete mujeres; veintiséis meses- veintiséis cuotas.
Excepciones: un hombre-una mujer, doscientos invitados-doscientas personas.
º